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Protección de los polinizadores

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Las abejas y otros polinizadores se encargan de polinizar al menos el 30% de los cultivos mundiales. Sin ellos, uno de cada tres bocados de comida que ingerimos no existirían por lo que mantener las poblaciones de abejas y demás polinizadores a salvo es de importancia crítica, no sólo por ellos, sino también para nuestra propia supervivencia.

 
 

En términos financieros, el valor económico global de la polinización ascendió a US$163.000 millones en el 2015, lo que representa el 9,5% del valor de la producción agrícola utilizada para la alimentación humana a nivel mundial.

Las poblaciones de polinizadores están en declive significativo en todo el mundo y cada vez más la evidencia científica apunta a los efectos negativos e incluso mortales de los insecticidas sistémicos en estas poblaciones. El foco de la investigación ha sido el uso de tres neonicotinoides: Clothianodin, Imidacloprid y Thiamethoxam, además del Phenylpyrazole Fipronil. Estas sustancias afectan significativamente a las poblaciones de abejas, aves y otros polinizadores.

La Evaluación Mundial Integrada sobre el impacto de los pesticidas sistémicos en la biodiversidad y los ecosistemas (WIA) condujo una revisión a gran escala de la investigación sobre estos insecticidas y concluyó que son letales para los insectos voladores y han causado pérdidas a gran escala de colonias de abejas melíferas. Además, cuando es aplicado como aerosoles foliares, es probable que la deriva resulte altamente tóxica para insectos no objetivo.

Los neonicotinoides pueden lixiviar en las vías fluviales y subterráneas; los altos concentrados resultantes han agotado el número total de insectos y su diversidad. Estas sustancias pueden permanecer en el suelo por años y las concentraciones ambientales pueden acumularse con el uso repetido, dando lugar a posibles impactos negativos en los invertebrados del suelo.

Cómo abordar este problema

Los datos científicos sugieren que la mejor manera de proteger a los polinizadores es evitar el uso de neonicotinoides (Clothianodin, Imidacloprid y Thiamethoxam) y también el Pfenylpyrazole Fipronil. Desafortunadamente, estos insecticidas son algunos de los plaguicidas más usados en la agricultura tropical. La RAS ayuda a las fincas a diseñar planes robustos de Manejo Integrado de Plagas (IPM), como parte de sus propios sistemas de manejo que resultan en reducciones, sustituciones e incluso eliminaciones completas de estos insecticidas. Nuestros planes son diseñados para flexionarse cuando sea necesario, según el cultivo y cualquier limitación política gubernamental del país sobre las sustituciones.

Proteger a los polinizadores también requiere que los plaguicidas que representan un riesgo para ellos solo pueden ser utilizados si se implementan acciones de mitigación del riesgo probadas científicamente. Por ejemplo:

  • No aplicación de insecticidas en spray cuando los cultivos que proveen néctar a los polinizadores están floreciendo
  • Evitar que los insecticidas rociados por aspersión lleguen a los hábitats centrales de los polinizadores (ecosistemas naturales y malezas florecientes) mediante el establecimiento de zonas de no aplicación y barreras vegetativas
  • La restauración y conservación de vegetación nativa para un agro-ecosistema más diverso que provea recursos alimenticios y sitios de reproducción para polinizadores y otros insectos beneficiosos
  • Si se utilizan colmenas, éstas deben ser temporalmente cubiertas durante la aplicación de insecticidas y provistas de una fuente de agua limpia fuera del área tratada.

La RAS puede apoyarlo

Para ayudar a las fincas y a las empresas a proteger a los polinizadores, diseñamos soluciones personalizadas, incluyendo una variedad de Servicios de Verificación como diagnósticos, evaluaciones, definición de indicadores y monitoreo, así como informes del estado de las fincas bien manejadas en relación con la creación e implementación de su plan de MIP.

También proveemos asistencia en Desarrollo de Capacidades como entrenamiento y capacitación en campo. Realizamos esto a través del manejo de múltiples fincas, asuntos de producción como el MIP y la implementación de acciones de mitigación de riesgos.

Además, implementamos proyectos de Innovación y Cambio para integrar grupos del sector público y privado y diálogos con múltiples actores interesados en los que ayudamos a elaborar programas para aumentar la protección de los polinizadores y educar a niveles regionales y/o multinacionales.

Todo nuestro trabajo en mitigación del riesgo de plaguicidas se basa en la evaluación científica del riesgo del Centro Integrado de Protección de Plantas de la Universidad Estatal de Oregon.